

Mozart muere el 5 de diciembre de 1791, a los 35 años. Unos meses antes había recibido el encargo de componer una misa de difuntos, que dejó inconclusa y que sería completada por su discípulo Süssmayr a partir de los materiales del propio compositor. El resultado es una de las obras maestras de la historia de la música, el Réquiem en re menor KV 626, que ha dado lugar a un conjunto de leyendas y misterios, a menudo exageradas o distorsionadas por la construcción romántica posterior.
Su forma y arquitectura, el simbolismo litúrgico del texto en latín y las distintas claves interpretativas han configurado su recepción histórica, poniendo de relieve cómo, más allá de su dimensión funeraria, el Réquiem articula una idea de trascendencia -sugerida en la noción de lux aeterna, que aparece al inicio y al final de la obra- que proyecta la composición más allá de su contexto original, atravesando épocas y culturas.


La Fundación Mediterráneo inicia con este ciclo un recorrido por algunas de las obras más influyentes de la tradición artística occidental, concebido como una propuesta de carácter recurrente que abordará, en sucesivas ediciones, distintos ámbitos de la creación.
Esta primera entrega, dedicada a la música, se centra en tres composiciones fundamentales -el Réquiem de Mozart, la Novena Sinfonía de Beethoven y La Bohème de Puccini- que han marcado la evolución del arte. A través de tres conferencias, el ciclo se adentra en el contexto histórico, estético y cultural en el que surgieron estas obras, analizando sus innovaciones formales y su proyección en la historia de la música.