Juan Muñoz
Obras del artista
Cursó estudios artísticos a finales de los setenta en Londres. A mediados de los ochenta empieza en España una trayectoria meteórica que le situó internacionalmente durante la década siguiente, exponiendo individualmente en museos y centros de arte como el IVAM valenciano, la DIA Foundation de Nueva York y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Premio Nacional de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura en el año 2000.
Su última pieza, la impresionante instalación presentada en la Sala de Turbinas de la londinense Tate Modern, inaugurada en junio de 2001, se mantuvo meses después de su inesperado fallecimiento en agosto de ese mismo año.
La aportación de Juan Muñoz a la escultura española de las dos últimas décadas del s.XX es fundamental desde una doble vertiente: una que lo vincula con la contemporaneidad internacional, otra que ancla su trabajo en la tradición dramática del barroco español-
Sus primeros pasos discurren en esa línea marcada por el interés hacia la figuración, el neoexpresionismo, la representación de lo humano a través de lo cotidiano. Después, la disolución del objeto escultórico, su expansión espacial (instalación) y conceptual (la dicotomía presencia/ausencia), insertan su trabajo en esa tendencia imparable de “la escultura en su campo expandido”, concepto acuñado y planteado por Rosalind Kraus y tuvo un amplio predicamento en la esfera artística internacional. Las inquietantes figuras que “escuchan” lo que se produce más allá de las pareces, del espacio real en que se encuentra el espectador, así como los suelos ópticos que desvanecen la sólida materialidad plana de la superficie suelo son buenos ejemplos de ello.
Los temas recurrentes del Siglo de Oro hispano; la ilusión, el engaño, el reflejo, la falsedad de la representación, el drama de una realidad que se desvanece, la soledad del individuo, el teatro del mundo aparecen con insistente perseverancia en los trabajos de Juan Muñoz.
