Rafael Canogar
Obras del artista
Tras pasar su infancia en San Sebastián, en 1944 se traslada a Madrid con su familia. Cuatro años después el pintor Vázquez Díaz le acepta como discípulo, y a la vez dibuja en el Círculo de Bellas Artes. En esta época pinta paisajes y retratos al estilo de su maestro y comienza a interesarse por la obra de Braque, Picasso y Miró.
A mediados de los años cincuenta, su pintura evoluciona hasta la abstracción informalista con fuerte carga expresiva. Ese año conoce al crítico M.Conde con el que viaja a París e Italia.
Junto a Manuel Millares, Antonio Saura, Luis Feito, Manuel Rivera, Pablo Serrano, Juana Francés y Antonio Suárez participa en la fundación del grupo El Paso, en 1957. Poco tiempo después, en 1960 participó en la exposición de New Spanish Painting and Sculpture en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York junto a exponentes de las jóvenes vanguardias.
La pintura de esta época se caracteriza por unas obras muy gestuales en tonos ocres, grises, blancos y negros. Es entonces cuando comienza la serie Personajes con una tímida intención de crítica social. A partir de la década de los sesenta introduce en sus obras fragmentos de fotografías de reportajes y paulatinamente las formas se van concretando en objetos, rostros y figuras.
En 1964 abandona definitivamente el informalismo y comienza una etapa basada en la crónica narrativa de la realidad, inspirada en los medios de comunicación, con una clara crítica politíca a través de imágenes de tumultos y represión. Posteriormente estas imágenes adquieren una tercera dimensión y los colores se reducen a la gama de grises y negros.
A partir de 1975 retorna a la abstracción, a la que va incorporando elementos formales de la tradición cubista para pasar poco después a unas pinturas monocromas elaboradas a base de pinceladas entretejidas. Desde comienzos de la década de los ochenta ha centrado su interés en el tema de los bodegones, las cabezas de Julio González y escenas urbanas, combinando planos de color y figuras esquemáticas.
En 1971 obtiene el Gran Premio de la Bienal de Sao Paulo y en 1982 el Premio Nacional de Artes Plásticas.
