

La figura universal de Fausto es la oportunidad perfecta para aquellos que desean adentrarse en el fascinante mundo de la literatura y la filosofía de la mano de Helena Cortés, una de las mayores especialistas en figuras como Hölderlin y Goethe.
Su conferencia propone un análisis de la figura de Fausto como uno de los grandes mitos de la cultura occidental, equiparable a Don Juan o el Quijote por su presencia constante en el arte y el cine. Aunque la conferencia recorre la historia del personaje, el estudio se centra en la versión de Goethe, cuya representación de la subjetividad extrema y las ansias insaciables de realización define al hombre moderno. Así, este Fausto se presenta no solo como una obra trágica, sino como un modelo cultural plenamente vigente que sigue explicando nuestra identidad actual.


A lo largo de la historia, algunos personajes literarios han trascendido las páginas de los libros para convertirse en auténticos símbolos culturales. Figuras como Odiseo, Don Quijote, Fausto o la enigmática Lolita no solo pertenecen a las obras que los vieron nacer, sino que han pasado a formar parte del imaginario colectivo, resignificando el heroísmo, el deseo, la Religión, la ambición o la identidad en las distintas épocas en que fueron concebidos.
Pero estos personajes no solo reflejan la visión del ser humano propia de su tiempo: en muchos casos también han contribuido a transformarla. A través de ellos, la literatura ha explorado nuevas formas de comprender la experiencia humana, abriendo perspectivas que han influido en generaciones de lectores y en la evolución del pensamiento cultural.
Algunos de estos personajes, además, están en el origen mismo de grandes transformaciones literarias. Odiseo, héroe de La Odisea atribuida a Homero, constituye uno de los pilares fundacionales de la tradición épica occidental; Don Quijote, por su parte, inaugura con Cervantes la novela moderna, al convertir la conciencia, la ironía y la complejidad del personaje en el centro del relato.
De este modo, estas figuras no solo han marcado la historia de la imaginación literaria, sino que también han contribuido a moldear la propia historia de la literatura, alumbrando algunos de sus grandes géneros y abriendo caminos que todavía hoy seguimos recorriendo.